
Si estás buscando una experiencia culinaria que te sorprenda y deleite, tienes que visitar Salino, el nuevo restaurante de los hermanos Aparicio en Retiro, Madrid. Estos tíos no son nuevos en esto, ya que son los genios detrás de La Raquetista y Cachivache, y la verdad, no han fallado. En su carta vas a encontrar de todo un poco: tapeo madrileño, verduras, pescados, y hasta arroces que te van a dejar boquiabierto. Así que, si quieres disfrutar de buena comida sin estridencias, este es tu lugar.
El ambiente aquí es perfecto, ya sea que quieras tapear con los colegas en la barra o impresionar a alguien en una comida de negocios en su salón elegante. Además, lo mejor de todo es que Sus platos son una mezcla entre lo clásico y lo innovador, siempre con ese toque del Mediterráneo. Así que ya sabes, si te apetece probar algo diferente y de calidad, Salino es una visita obligada. Ah, ¡y no olvides reservar tu mesa y mirar los horarios de apertura antes de ir!
Salino l Restaurante Retiro
Horarios Salino l Restaurante Retiro
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 12:00–17:00, 20:00–24:00 |
| martes | 12:00–17:00, 20:00–24:00 |
| miércoles | 12:00–17:00, 20:00–24:00 |
| jueves | 12:00–24:00 |
| viernes | 12:00–24:00 |
| sábado | 12:00–24:00 |
| domingo | 12:00–17:00 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Salino l Restaurante Retiro
Dónde se encuentra ubicado el restaurante Salino
Oye, si estás por Madrid y buscas un lugar para comer que realmente merezca la pena, Salino Restaurante en C. de Menorca, 4, Retiro es tu mejor opción. Estuve allí y te juro que lo pasé genial. Tienen una carta no muy amplia, lo que la hace perfecta porque no te pierdes con mil opciones. Además, tienen algunos platos fuera de carta que son una locura, nosotros pedimos unos gurumelos que estaban buenísimos. La comida en general, un 10: pedimos arroces y carne, y el arroz con pato fue una experiencia celestial. ¡Te lo recomiendo!
La experiencia fue de 5 estrellas, ¡y no es para menos! El ambiente es muy agradable, ideal para disfrutar y relajarte con colegas. También hay que mencionar al servicio: superamables y rápidos. Si decides ir, no puedes dejar de probar el Chocolate Sexy, el Lomo Bajo de Vaca Frisona Madurada, y por supuesto, el típico Baba Ganoush. Si la cuenta se te hace un poco pesada, piensa que por persona te deja caer entre 40-50 €.
He pasado un buen rato también en Salino, quizás no tan espectacular, pero aún así, 4 estrellas. El ambiente es tranquilo, y la atención del personal es correcta. No puedes perderte los torreznos de la raquetista, son crujientes y de calidad. Empezaron con un salmorejo que estaba bien, y aunque los huevos rotos estaban correctos, los garbanzos con foie fueron lo que realmente pegaron fuerte. Eso sí, el ceviche no fue lo mejor. En cuanto al postre, el helado de mango y mousse de limón estaba fresquísimo. Aquí el rango de precios por persona está en la horquilla de 20-30 €.
Si al final te decides por Salino, no te perdones la experiencia de un local que parece esconderse bajo el nivel de la calle, ¡pero tiene mucho que ofrecer! Desde el momento en que llegas, te sorprenden con unos vasitos de crema de verduras que ¡están de locura! Y para los que les gusta experimentar, el taco de perdiz roja y los torreznos son un must. Te aseguro que todo lo que pidas estará rico. Por último, ese coulant de calabaza con helado de tomillo es otra razón para volver.
Así que ya sabes, si estás buscando un lugar en Madrid, ve a Salino Restaurante en C. de Menorca, 4, Retiro. ¡No te arrepentirás!
Quiénes son los propietarios de Salino
Si estás buscando un sitio donde comer bien en Madrid, Salino es la elección perfecta. Te lo digo sin rodeos, este grupo nos gusta muchísimo, y aquí no han decepcionado en lo absoluto. La otra noche, nos lanzamos a probar el solomillo como plato del día, unos guisantes, y, claro, compartimos las bravas y la ensaladilla rusa. Todo estaba espectacular, con una presentación de 10 y sabores que se te quedan en la cabeza. Y para no perder la costumbre, los postres eran ligeros y de calidad. Salimos satisfechos y con el estómago a reventar. El servicio, un punto fuerte, ¡atentos y rápidos como nadie!
Comparte con tus amigos porque aquí se come como dioses. La oferta es buena y a cada plato se le nota el cariño y la calidad detrás. El ambiente es top y no se puede pedir más. Te recomiendo los torreznos de la raquetista y el coulant de calabaza cremoso, eso sí, el precio ronda entre 30 y 50 € por persona, pero lo vale cada euro. Te das un capricho y seguro que lo disfrutarás.
No solo es la comida, sino también la experiencia. La atención es un lujo, el sommelier acierta con los vinos que complementan la comida. La velada, con un bacalao increíble y un rabo de ternera que se deshace en la boca, es algo que no se olvida. Y si tienes alguna intolerancia, no hay problema, un amigo que no puede con la lactosa se llevó una grata sorpresa con el postre. Así que si se te antoja una buena cena con amigos, ¡mejor haz la reserva!
Por cierto, Salino es parte del grupo de la Raquetista, así que ya sabes: si probaste los torreznos allí, aquí también puedes pedirlos. Han montado un lugar donde la calidad y el buen rollo son la norma. Y para acabar, si te preguntas quiénes son los dueños, claro que son los mismos de la Raquetista, han sabido cómo crear un espacio donde uno sale siempre con una sonrisa y el estómago lleno. ¿A qué estás esperando para hacer una visita?
Cuál es el concepto culinario del restaurante Salino
Mira, si no has estado en Salino, ya estás tardando. Platícame qué estás haciendo que no has ido, en serio. He tenido la suerte de agarrar una experiencia de cuatro manos con El Triciclo, y todo pasó en este sitio. El ambiente es de esos que te hacen sentir como en casa, pero con clase. La combinación de lo rústico y lo moderno en la decoración lo hace perfecto para una comida que no vas a olvidar. El servicio, de lujo: siempre atento y profesional, así que te sientes como un rey durante toda la cena.
Vamos al grano con la comida, porque aquí es donde realmente brilla Salino. Empezamos con la ostra escabechada, que te vuela la cabeza. Fresca, marinada en una mezcla suave que le da un toque ácido que resalta su sabor. Luego llegaron los torreznos, que son una locura: crujientes por fuera y jugosos por dentro. Si creías que conocías los torreznos, te aseguro que estos son de otro planeta.
Y no puedo dejar de hablar de las verdinas en salsa verde con almejas, que son un verdadero golazo. La combinación con el rubio y ese aire de piparras le da un punto picante perfecto. También probé los guisantes frescos con velouté de ave y morcilla, que mezclan sabores y texturas de una forma que no te imaginas. Y la ventresca de atún, cocinada a la perfección con ese jugo de marmitako, uff, pura magia. ¿Y el postre? Un flan con lúcuma y crumble que, hijo, me hizo llorar de felicidad.
Su concepto culinario se basa en combinaciones de alta calidad con técnicas tradicionales e innovadoras que hacen que cada plato sea un deleite. Si eres amante de la buena comida en Madrid, esto es una parada obligatoria.
Qué tipo de platos se pueden encontrar en la carta de Salino
Mira, si buscas un sitio que realmente vale la pena, tienes que ir a Salino en Retiro. Este lugar se ha ganado mis 5 estrellas con creces. Tienen una zona de tapeo muy chula con mesas altas y, si prefieres algo más relajado, también hay mesas normales. Ah, y no te olvides del reservado con mesa alta que es perfecto para esas cenas más íntimas. Todo esto está justo al lado del parque del Retiro, así que es una opción de lujo para cenar después de un paseo.
El servicio es impecable. Los camareros son super atentos, y no hay nada como esa amabilidad que te hace sentir en casa. En nuestra última visita, pedimos algunas raciones y, sinceramente, estaba todo buenísimo. Un poco caro, sí, pero por 20-30 € por persona, lo vale, sin duda. Te aseguro que el ambiente es genial, relajado y acogedor.
He ido varias veces y cada vez la comida me deja sin palabras. Desde la ensaladilla y los guisantes (que son espectaculares) hasta el clásico bacalao rebozado que siempre está a la altura, todo es un festín. Para rematar, probé un coulant de calabaza que estaba de otro mundo, especialmente con el helado de avellana. No te olvides de decir que lo quieres así, porque esa combinación es sublime.
Lo que me gusta de Salino es que no es solo comerte un plato cualquiera, es una experiencia. Los platos fusionan sabores, como el mítico chupito de erizo con crema y espuma de jalapeño que te deja flipando. También están los torreznos, que al parecer son legendarios, y no es para menos. El sapito es rico y los postres son de otro planeta, así que no dudes en dejar un huequito. ¡Repetirás seguro!
Qué especialidades destacan en el menú de Salino
La verdad es que Salino es un lugar que se lo ha trabajado. Al entrar, el ambiente te atrapa con música suave y una decoración acogedora que te hace sentir en casa. Como estábamos en plan relax, nos pedimos una cerveza bien fría y un cava, que, aunque no vino en la copa adecuada, no fue un gran problema. La camarera se disculpó, pero la verdad es que el lugar tiene el rollo y se lo perdonas. Al final, lo que importa es lo que viene en el plato.
Hablando de comida, ¡vaya nivel! Nos sirvieron de aperitivos queso con regatas y unas gildas que, madre mía, estaban espectaculares. También pedimos unos torreznos, que, aunque yo no soy muy fan, estaban crujientes y nada grasosos. Eso sí, un toque de salsa les habría venido de perlas. Luego, llegaron unos dumplings que estaban brutales y, por último, no podíamos dejar pasar el rabo de toro, que nos lo trajeron en ración para dos. ¡Esto sí que es tratar bien a los clientes! La amabilidad del personal fue otro punto a favor, siempre con una sonrisa y agradecidos de que los eligieras.
Y sobre los postres, la próxima vez tenemos que dejar hueco para probar ese flan líquido que tanto nos han recomendado. La comida es todo un viaje, y lo que nos faltó en esta visita son esas otras delicias de su menú. Además, están siempre dispuestos a recomendarte lo mejor. Así que sí, Salino se va directo a nuestra lista de favoritos por su trato, ambiente y calidad en la comida.
En cuanto a las especialidades del menú, no te puedes perder el rabo de toro, los dumplings y, si eres de postres, el flan líquido. Cada plato tiene su encanto, y si miras bien, incluso hay opciones fuera de carta que prometen sorprenderte. ¡Definitivamente, te vas a querer volver!
Es necesario hacer una reserva para visitar Salino
Y volviendo al Salino, la experiencia fue genial. Te lo juro, merece esas 5 estrellas. ¡Todo estaba buenísimo! El servicio era un 10. Antes de atacar los platos que elegimos, nos sirvieron un entrante que nos hizo entrar en calor. Pedimos esas alcachofas con salsa bechamel que eran la caña, aunque a lo mejor un pelín les faltaba más sabor. Pero luego llegaron los huevos revueltos, y ahí sí que me volaron la cabeza. El arroz de salmorreta para dos es lo que necesitas si quieres dar un buen golpe en la mesa. Y los postres... búa! El coulant de calabaza fue una sorpresa de locos.
Los detalles marcan la diferencia, y en este sitio lo saben bien. Pedimos todo para compartir, y los principales nos los sirvieron emplatados individuales, ¡un detalle que se agradece! Los torreznos estaban jugosos, la ensaladilla rusa era un top y el arroz de carabineros te dejaba con ganas de más, con ese sabor a mar que se siente hasta en las venas. El rabo de vaca muy tierno, y sin hueso, ¡un acierto total! Y los postres, la tarta de queso fluida, de lo mejorcito que he probado. Atención de lujo, el personal siempre atento y amable. La relación calidad-precio, espectacular. Y te lo digo, el ambiente es tranquilo y relajado, perfecto para disfrutar de una buena comida.
En cuanto al servicio, no hay queja. Me llegaron los platos rápido, lo que es de agradecer cuando uno tiene hambre. Recomiendo el arroz de pato, es de lo mejor que he probado. Así que, si buscas buena comida de calidad, Salino es el lugar.
Ahora, sobre si hay que reservar o no. Te digo, si quieres asegurarte un buen sitio, mejor haz una reserva. Este sitio se llena rápido porque la gente le echa el ojo y no se lo piensa dos veces. Así que, te lo aviso: si no quieres quedarte fuera, ¡no dudes en reservar!
Cuáles son los horarios de apertura de Salino
Mira, hablando de Salino, es una pedazo de elección si andas por el Retiro, te lo aseguro. Acabamos de ir hace poco y te prometo que fue una experiencia de diez. La atención estuvo genial, no le puedo sacar ni un pero. La carta tiene de todo, desde raciones clásicas hasta platos más contundentes como carne y arroces. ¡Tienes que probar el rabo de vaca y los torreznos! Y no te olvides de la burrata, los huevos con patatas a lo pobre y el bakalao. Todo estaba delicioso. De verdad, comimos a gusto y a un precio más que razonable, entre 30 y 40 € por persona.
Sin embargo, me contaron que en otra visita les tocó una mesa alta cerca de la barra, y eso puede ser un poco incómodo, ¿sabes? Aunque fueron amables y les ofrecieron la opción de la terraza, que al final tiene su encanto. La comida sigue siendo buena, el baba ganoush estaba de lujo, pero ojo con el arroz, que dicen que es un poco escaso. Así que a la hora de pedir, ya sabes: no escatimen. En total, les salió a unos 40-50 € por persona, que a veces puede parecer un poco alto, pero en general, se la rifaron.
Ayer, unos amigos me dijeron que habían probado los níscalos y los garbanzos, y que estaban brutalmente buenos. Así que parece que no soy solo yo el que tiene buenas experiencias aquí. Salino ha ganado sus 5 estrellas a pulso, lo merece. Ojo, porque a veces la atención puede estar un poco descoordinada, pero siempre son super serviciales. La calidad-precio está muy bien, y si tienes suerte, hasta te traen un aperitivo de aceitunas por cortesía. La combinación de platos, como ese rabo de vaca con curry o la tarta de queso que realmente sabía a queso, ¡uuff! ¡Una locura!
Ah, y si te preguntas por los horarios de apertura de Salino, están disponibles para ti de 12:00 a 00:00 todos los días. Perfecto para ir a almorzar, cenar, o simplemente disfrutar de una buena comida en cualquier momento. ¡No te lo pierdas!
Qué tipo de ambiente se puede esperar en Salino
Ya te digo, Salino es el lugar ideal si buscas un buen rollo. Desde que pones un pie ahí, el ambiente te abraza y te hace sentir como en casa. Con una decoración luminosa y acogedora, no te va a costar nada relajarte. Lo mejor es que el personal es de diez, siempre atento y profesional, asegurándose de que todo esté a tu gusto. Así que puedes olvidarte de estar por ahí levantando la mano para que te atiendan, aquí no te dejan en la estacada.
La comida es otro nivel. He probado cosas que me han volado la cabeza, como los torreznos de la raquetista que son pura maravilla, y el lomo de vaca finlandesa que es un espectáculo. Cada vez que voy, es como si me reencontrara con el amor a la comida. La calidad de los platos es impresionante, de verdad, y la presentación es de esas que te hacen sacar el móvil para presumir en Instagram. Eso sí, un pequeño pero: si hay más gente, el sitio puede agobiar un poco, así que mejor ir en horas menos comunes.
Pero si te gusta ir con los amigos o la familia, es un lugar genial para compartir unas tapas rápidas. Comida buena y servicio atento que hace que no te falte de nada. Pedí unas bravas que estaban que flipas, y ese chuletón de vaca finlandesa... ¡madre mía, un imprescindible! Otros platos que disfruté fueron los huevos rotos con gambas y la tarta de queso. La relación calidad-precio es bastante justa, por unos 30-50€ por persona, sales bien alimentado y con una sonrisa en la cara.
Ahora, ¿qué tipo de ambiente se puede esperar en Salino? Pues mira, es todo lo que uno desea: un ambiente acogedor donde puedes disfrutar del momento ya sea en pareja o rodeado de colegas. Es el sitio perfecto para celebrar algo o simplemente para disfrutar de una buena cena después de un día largo. Si quieres pasarla bien y comer de miedo, Salino es el lugar al que tienes que ir.
Es Salino un buen lugar para una cena de negocios
Y bueno, ¿has probado ya Salino en el Retiro? Te digo que ese lugar es un auténtico hallazgo. Está en la C. de Menorca, 4, y te aseguro que la comida no decepciona. El ambiente es agradable, con una decoración que te hace sentir cómodo y relajado. Perfecto para escapar un rato del caos madrileño y disfrutar de un buen plato sin presiones.
La carta es variada y tiene un montón de opciones que te harán dudar, pero eso está bien porque así puedes ir probando de todo. Desde mariscos fresquísimos hasta carnes que se deshacen en la boca. Si te gusta experimentar, no dudes en pedir el tartar de atún o las croquetas caseras. Y no me hagas empezar con los postres, porque esos son el remate perfecto para una buena comida. ¡Te caerás de espaldas!
Y ya que estamos, hablemos del servicio. La verdad es que los camareros son súper amables y siempre están ahí para ayudarte a elegir si andas indeciso. Además, eso de que estén pendientes de ti, sin ser empalagosos, se agradece. Perfecto para esa salida con amigos o esa cita especial.
Ahora, si estás pensando en usar Salino para una cena de negocios, ¡definitivamente sí! Es elegante sin ser pretencioso, así que da buena impresión sin hacerte sentir incómodo. La comida es lo suficientemente buena como para abrir o cerrar una conversación importante. Y si tenías dudas, con un par de copas de vino se va todo rodado. Así que ya sabes, si quieres impresionar a alguien, este es el lugar.
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
Ver perfil en Google My Business








